MICOTOXICOSIS


Se sabe que hay ciertas variedades de hongos, que crecen en el alimento o en sus ingredientes, que pueden producir toxinas las cuales, consumidas por el hombre o los animales, pueden causar una enfermedad letal, llamada micotoxicosis. Las toxinas producidas por esos hongos son muy tóxicas y rivalizan con la toxina del botulismo en toxicidad. La micotoxicosis es causada por la ingestión de sustancias tóxicas producidas por crecimiento de mohos en el alimento, sus ingredientes y posiblemente en el material de cama. Varios tipos de hongos producen toxinas que pueden causar problemas en las aves, pero las sustancias más preocupantes son las que produce el hongo Aspergillus flavus, llamadas por ese motivo aflatoxinas. El Aspergillus flavus crece comúnmente en muchas sustancias, especialmente sobre los cereales y las nueces. También hay otros hongos que producen toxinas causantes de enfermedades. Entre las aflatoxinas, hay cuatro metabolitos íntimamente relacionados al A. flavus conocidos B1, B2, G y G2. La toxina B1 es la más tóxica y la que preocupa más a la industria avícola. Las toxinas de los mohos pueden causar una gran variedad de signos, muchos difíciles de reconocer. Bajo ciertas condiciones, las aflatoxinas causan la muerte, reducción en el crecimiento, la producción de huevos, la incubabilidad, y signos asociados con el "estrés fisiológico" y capacidad disminuida para desarrollar inmunidad contra infecciones. El diagnóstico es difícil debido a que no están presentes lesiones características y la detección de la toxina no es concluyente. Los mohos abundan por toda la naturaleza. Los cereales y otras sustancias alimenticias están frecuentemente infectados con mohos productores de toxinas antes de ser cosechados. La clave para lograr un almacenaje adecuado es controlar correctamente la humedad y la temperatura para disminuir el desarrollo de los mohos durante el almacenamiento. Aunque el moho esté presente, no puede producir toxinas si no se deja crecer libremente. Las aflatoxinas en el alimento pueden ser detectadas por análisis químicos. Una vez que se produce, no se conocen métodos para eliminarlas del alimento o cancelar sus efectos dañinos. Una dieta que contenga altos niveles en grasa y proteína, así como suplementar con vitaminas pueden ser de mucho valor.

 

» VOVER A ENFERMEDADES

 

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